Estados Unidos tiene un papel único en el Hemisferio Occidental. Debemos defender la libertad personal, política, religiosa y económica, y no hacernos de la vista gorda sobre la tortura, el abuso y la opresión de los pueblos de Cuba y Venezuela.

Yo trabajaré para seguir responsabilizando al régimen de Castro por sus crímenes durante los últimos 60 años, y para exigir la liberación del pueblo cubano de su régimen opresivo y violento. En Venezuela, el alcance del sufrimiento a raíz del régimen de Maduro debe terminar y su pueblo liberado. Una América Latina libre puede ser un socio en comercio y seguridad, pero no hasta que este hemisferio esté libre de dictaduras.